jueves, 12 de junio de 2008

El árbol

Miraba el árbol viejo, sí ese árbol que probablemente ha vivido más que tus abuelos, aquel que deja las hojas más crujientes en otoño, aquel que en verano te da la sombra más placentera, árbol que puedo estar viendo todo el día y no dejo de emocionarme, ¿cuantos secreto tendrá este árbol? ¡Me pregunto fascinado!, debió darle sombra a mucha gente, darle un hogar a muchos animales, debió soportar duras tormentas, grandes terremotos, en verdad no lo sé, es algo que me gustaría rebelar de aquel tronco viejo y desgastado, pero que sin embargo está lleno de vida, vida que contagia a todo su alrededor, si tan solo cierras los ojos y te acercas al árbol sentirás un sin fin de emociones, te emocionaras con el sólo hecho de estar ahí, contemplando aquel gigante que pocas veces es valorado, sintiéndote vivo, entonces abrirás los ojos y te veras reflejado en el árbol, luego te sentirás contento porque recién comenzaste a vivir, puede que el árbol no se mueva pero su vida no se compara a la de una persona que jamás ha estado bajo una lluvia sin reclamar, que nunca ha sentido el sol sin irritarse por el simple hecho de que hace calor, cuando aprendas a tomar las cosas que consideras malas como buenas sabrás de lo que hablo, lo fascinante de las cosas no es buscar sus defectos, si no que sus virtudes, y cuando hagas tuyas las virtudes que tantas veces consideraste defecto, te aplaudiré porque en verdad me demostraste que tienes mas vida que la vida, ahora siéntete contento, ¡tu reflejo salió en un árbol!.

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